Marta Sebastián Pérez nos presenta:

SUEÑO DE CRISTAL

Sueño de cristal

¿En qué te inspiraste para desarrollar la historia?

Vivimos en una sociedad en la que cada vez es más frecuente que chicas jóvenes aguanten actitudes que se pueden denominar maltrato de género y van aguantando y aguantando cosas cada vez más grandes. Para mi era importante contar esta historia que aunque tiene un principio duro, se va llenando de esperanza. Sobre mis vivencias personales, hay bastante de mí en este libro. Y, sobre todo, el amor hacia Madrid que se refleja en muchas de las páginas.

¿Por qué les gusta tu libro a tus lectores?

Es un libro de fácil lectura, dinámico, que intenta trasmitir un sentimiento de esperanza. Es una historia de amor, pero un amor realista, un amor en el que sentirnos identificados. También, y casi más importante, hay un amor a la ciudad que me ha visto crecer, Madrid. Mucha gente me está diciendo que está conociendo Madrid a través de mi libro y que acaba contagiándose también de ese amor (incluso gente que lleva toda la vida aquí). Y, por supuesto, un amor hacia uno mismo, de no rendirse, de sacar fuerzas y crear tu propio camino.

¿Que querías transmitir? ¿Invita a reflexionar sobre algún área de la vida?

Que incluso cuando todo se derrumba, cuando lo ves todo negro, cuando el camino que se te presenta es difícil y lleno de piedras… Siempre hay esperanza, siempre hay que creer en uno mismo y seguir luchando, no rendirse nunca. Y, por supuesto, que hay salida al maltrato. Es mi modesto homenaje a todas las mujeres increíbles que salen de ese infierno.

¿Para qué tipo de lectores está escrito, y por qué pensaste en ese tipo de público?

Escribo romántica. No una romántica cursi; no una romántica erótica (aunque lógicamente hay alguna escena de sexo porque lo hay en las relaciones reales; pero no es el centro de mi novela); intento buscar historias que tengan más que decir que el típico “chico conoce chica, se enamoran y tras algunos problemas…”. A todo escritor nos gustaría decir que nos lee todo tipo de lectores pero lógicamente todos tenemos nuestro público objetivo. Aunque sería maravilloso que alguien acostumbrado a leer terror o novela negra le diera una oportunidad a mi libro, quizás les sorprendiera. Yo, personalmente, como lectora, suelo leer un poco de todo y creo que eso nos enriquece.

No busqué un tipo de público en específico. No me dejo guiar por las modas de la literatura. Escribo lo que siento, lo que me bombardea la cabeza. Escribir a veces es un acto de egoísmo, porque escribimos en soledad, en nuestra privacidad, según nuestros gustos y luego lo soltamos al mundo convencidos (o al menos intentando convencernos), de que a otras personas les va a gustar, que hemos convenido transmitir todo lo que queríamos.

Dinos un personaje del libro con el que te sientas identificado y por qué.

Todos tienen parte de mí. Antía tiene las inseguridades, el miedo, pero la fuerza para levantarse y seguir adelante. Ismael ese amor por Madrid. Sofía ese espíritu de querer ayudar a los demás y el humor irónico… Al final los escritores “vomitamos” un poco de nosotros en cada uno de los personajes que escribimos. Un poco de nosotros y de las personas que conocemos.

¿Cuánto tiempo tardarte en escribirlo y publicarlo?

No te lo podría decir exactamente porque lo escribí a partes. La primera escena la escribí hace mucho tiempo, aunque diferente. Como un relato solitario. Luego me la reencontré tiempo después, la modifiqué y empecé con la historia. Desde que puse el fin hasta que la publiqué pasaron muchos meses. Es una historia importante para mí y necesitaba que quedara tal y como yo quería. La releí varias veces, se la dí a leer a personas de mi confianza, pasó por un corrector profesional…

¿Compartes con nosotros alguna anécdota relacionada con tu libro?

Yo escribo primero en papel y luego lo paso al ordenador. Lleno cuadernos y cuadernos. Y no siempre en orden. A veces se me ocurre una escena y aunque temporalmente no se corresponde al momento por el que voy en la novela, la escribo y ya luego la incorporo. O casi siempre. Teniendo ya corregido y maquetado el libro me di cuenta que me había saltado una escena. Por suerte no era transcendental para la historia y seguro que puedo incorporarla a otra historia. Pero me di cuenta una madrugada que estaba ya en la cama y hasta que me levanté, busqué la escena en el libro y luego la busqué entre los cuadernos (llegué a pensar que lo había soñado)… no pude dormirme otra vez.

¿Qué ha supuesto para ti escribir este libro?

Sueño de Cristal es mi segundo libro publicado. Y creo que hay un gran paso entre éste y Remiendos del pasado. Creo que se nota una evolución. Y eso es lo que cuenta. Ir creciendo, mejorando… Y, además, es una reafirmación. No escribí un libro, lo publiqué y allí me quedé. No. Esto es un modo de vivir (aunque no podamos vivir de ello, pero eso es otra historia), de sentir, de ver el mundo.

SINOPSIS


Antía se mira en el espejo y no se reconoce. Su rostro sigue marcado por la paliza que le ha dado su novio.

Antía se mira en el espejo y ya no sabe quién es. Aún no se cree que su madre haya estado toda su vida engañándole sobre su padre.

Es hora de cortar con todo, de dejar su Galicia natal, de viajar a Madrid en busca de su padre y, quizás, por el camino, encontrarse a si misma y conseguir volver a confiar en las personas y en el amor.

Fragmento de Sueños de cristal

El baño estaba a oscuras. Miró fijamente el interruptor. Tenía miedo de encender la luz. Mientras estuviera a oscuras podría seguir creyendo que estaba en un sueño. O más bien en una pesadilla. Una horrible pesadilla que no sabía muy bien cómo había comenzado, ni sabía muy bien lo que había sucedido.

Tuvo que convencerse dos veces para no salir del servicio, ir a su habitación, meterse en la cama y dejar que pasaran los días, las semanas, incluso los meses. Solo quería correr, esconderse, huir de todo, de todos… Pero, sobre todo, huir de sí misma.

Cuando era pequeña y se dedicaba a jugar con sus amigos a magos, a brujos y demás seres fantásticos, ella siempre se pedía el poder de hacerse invisible. Siempre había deseado poder desaparecer, que nadie la viera, esconderse del mundo entero. Y ahora era precisamente lo que más deseaba. Si pudiera, si le quedara la voz, pediría a gritos (a quien fuera, ahora mismo no podía creer que existiera Dios), que eso no hubiera pasado, que ese día se pudiera borrar del calendario.

Pero sabía que no era posible. Que ese día no se podía borrar del calendario y que de eso no podía huir. Por mucho que ella lo quisiera, por mucho que ella lo deseara… No sabía qué podía hacer para mentirse a sí misma y creerse que eso no era más que un mal sueño. No sabía qué podía hacer y no lo sabía porque no existía nada.

Encendió la luz. El reflejo del espejo la asustó e involuntariamente, en un acto reflejo, volvió a dar al interruptor, apagando la luz. Un leve destello tiritó un poco en una de las bombillas, reacia a dejar de brillar, reacia a dejarla en la más cerrada oscuridad. Pero se estaba bien ahí. En la oscuridad podía fingir que nada había pasado. Podía sentarse en el frío suelo, cogerse las rodillas, cerrar los ojos y soñar que estaba en otro sitio. Lejos. Muy lejos de ese lugar y de ese tiempo. Muy lejos de sí misma.

Un saludo de la autora a los lectores

Como siempre, que nunca dejen de soñar ni de luchar por sus sueños. Que espero que le den una oportunidad a mis libros y disfruten leyéndolos.

PUNTOS DE VENTA


En unos días también estará disponible en formato papel tanto en Amazon o escribiéndome a mi mail: martasebastianperez1981@gmail.com

Número de páginas: 208

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