La casa del columpio

Franklin Díaz Lárez nos presenta:

LA CASA DEL COLUMPIO

¿En qué te inspiraste para desarrollar la historia?

En la vida de mi difunta esposa.

Es mi primer libro. Lo escribí por recomendación de la psicóloga del servicio de radioterapia del hospital Mexoeiro de Vigo (Galicia). Contiene el relato de mi experiencia como inmigrante de Venezuela a España, algunas anécdotas familiares y de mi infancia, y la lucha contra el cáncer de mi difunta esposa.

¿Por qué les gusta tu libro a tus lectores?

Según las opiniones que he recibido estos años, lo que más gusta de él es su espontaneidad, su franqueza. Es un libro escrito desde la más absoluta naturalidad, con un lenguaje llano, claro y sencillo. Narra una historia que podríamos llamar "de terror y dolor". Está escrito de forma amena, fácil de digerir.

¿Que querías transmitir? 

Una liberación y una fotografía de la realidad. La liberación se refiere a soltar el lastre de muchos años de silencio, de "aguantar callado" (como se suele decir), de sentimientos reprimidos, de una larga acumulación de sufrimiento. Y la fotografía, para desnudar la imagen de algunos de sus personajes, extraídos del mundo de la realidad.

¿Invita a reflexionar sobre algún área de la vida?

Sobre muchas. Por citar algunas: la amistad, el amor, la vida en familia, el apego a lo material, la experiencia del proceso migratorio, la muerte, el duelo, etc.

¿Para qué tipo de lectores está escrito, y por qué pensaste en ese tipo de público?

Para lectores de realismo, de no ficción. Es un libro que contiene una historia ocurrida realmente, aunque con algunos toques de realismo mágico y humor.

Dinos un personaje del libro con el que te sientas identificado y por qué.

Con el protagonista principal. Es un libro que está escrito en primera persona. Un autor que narra su vivencia personal. En cierta medida es autobiográfico.

¿Cuánto tiempo tardaste en escribirlo y publicarlo?

En escribirlo tardé tres años. En principio se había llamado "Cielos color lila". No tenía intención de publicarlo. Lo hice solo como la narración de las cosas que me habían ocurrido en el período de los seis años que transcurrieron desde que a mi esposa le detectaron un tumor maligno en Venezuela, hasta que falleció en Galicia en abril de 2008. Fue hecho para que familiares y amigos que tanto me preguntaban por todo lo que había pasado, se enteraran de todos los entresijos de una historia tan larga. La mayoría se impresionó tremendamente al leerlo, y algunos me animaron a publicarlo sugiriéndome que tratara de "endulzarlo", de hacerlo "más digerible". Al parecer, estaba escrito de manera muy cruda, y eso lo hacía un poco "ácido" de leer.

Entonces emprendí una nueva corrección para hacerlo más fácil de leer. Finalmente, también decidí cambiarle el título.

¿Compartes con nosotros alguna anécdota relacionada con tu libro?

Como anécdota decir que aparte de la liberación que supuso para mi escribirlo y publicarlo, supuso la creación, sin quererlo ni buscarlo, de mi primera obra, la que me abrió las puertas al mundo de la escritura y la autopublicación. Después de él me dediqué únicamente a escribir.

Es el libro del que más ejemplares he vendido y sigo vendiendo, y por el que soy más conocido. Sin embargo, no es al que más esmero y dedicación le he puesto.

¿Qué ha supuesto para ti escribir este libro?

Ya lo comenté antes; una liberación y la puerta abierta al mundo de la escritura.

SINOPSIS


La casa del columpio

Una joven pareja, con una vida plagada de éxitos personales y profesionales, es sorprendida en una revisión odontológica rutinaria con una terrible noticia. A la chica le detectan una enfermedad incurable e intratable en su país de residencia (Venezuela).

Desesperados, deciden emigrar a España buscando una solución, una salida. Llevan consigo lo único que tienen; su pequeña hija de tres años de edad.

Les esperan seis años de feroz e intensa lucha con tres frentes de batalla; la enfermedad de la chica; la discriminación, maltratos y vejámenes de una familia que los desprecia y humilla hasta límites insospechados; y una sociedad que les cierra las puertas herméticamente.

Un libro en el que se exponen, de manera cruda y real, los horrores de la xenofobia, el racismo, la discriminación, la maldad y la crueldad humana.

Narrada en primera persona por el esposo de la chica, se trata de una historia basada en hechos verídicos ocurridos en un pueblo de Galicia ubicado a las faldas del Monte Santa Tecla; el pueblo de “La Guardia” (“A Guarda” en Gallego).

Fragmento de La casa del columpio

(...)

En mi ciudad siempre hacía calor. Hacía el mismo calor en cualquier mes del año en que nos encontrásemos; daba igual. No es que hiciera más calor en diciembre que en agosto, o en febrero que en julio; ¡no! ¡Siempre hacía calor! Era algo permanente. Ni siquiera se daban las cuatro estaciones, ni tres, ni dos, sino solo una: verano fijo.

Tampoco hacía menos calor cuando llovía, al contrario. Cuando la lluvia caía por el día aquello se transformaba en una inmensa sauna, porque el agua en contacto con el asfalto hirviente se evaporaba, elevando la temperatura, el sofoco, la desesperación y, por consiguiente, el mal genio de la gente hasta límites insufribles.

También llovía muchas veces sin que el agua llegara a tocar el suelo; se evaporaba antes de llegar a tierra. De allí que solo en las terrazas de los edificios más altos quedara el rastro de las lluvias.

Tampoco se podía andar durante mucho tiempo en coche en las horas más críticas; cuando el calor era más intenso, porque las ruedas se aflojaban como gomas de chicle y muchas veces terminaban por desinflarse derretidas.

Una ventaja sí tenía aquel clima; que al sudar mucho la gente se mantenía en forma, engordaba poco. Claro; ¡todo lo sudaban!

Hacía tanto, pero tanto calor, que a mucha gente se le derretía la cara como si de la esperma de una vela encendida se tratase. Pienso que por eso algunos eran tan feos; por el clima.

Nosotros no teníamos ese problema (de calor, no de feos que lo éramos de nacimiento y no por temas medioambientales). Teníamos aire acondicionado donde quiera que estuviésemos: en casa, en el trabajo, en el coche, en la oficina, la universidad, etc., etc., etc. Lo único que nos faltaba era llevar aire acondicionado incorporado a la ropa. Y cuando se iba la luz, nos metíamos a duchar, dormíamos en la piscina como hipopótamos, o nos íbamos a bañar en alguno de los muchos ríos cercanos; no fuera a ser que se nos derritiera la cara a nosotros también.

No es exageración, bastaba con mirar la cara de la gente; a algunos les goteaba la grasa de la barbilla, y había hasta quienes usaban baberos, pañuelos y bufandas para no mancharse de grasa.

La verdad es que hacía mucho calor. Siempre hacía calor.

Uno de aquellos calurosos días de mediados del mes de julio del año 2.002 me levanté más temprano que de costumbre, no por el calor, porque como ya dije, éramos de los afortunados que vivíamos bajo la protección permanente del aire acondicionado, sino porque antes de llevar a la niña al colegio tendría que dejar a su madre, mi querida esposa Rosángela, en la consulta del odontólogo. Tenía que hacerse un chequeo rutinario de las muelas cordales. Al parecer, habían comenzado a darle molestias.

(...)

La casa del columpio

Un saludo del autor a los lectores

Gracias por tu compra.

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Número de páginas: 304

Género: Drama

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