El día que perdí mi sombra

Aída del Pozo nos presenta:

EL DÍA QUE PERDÍ MI SOMBRA

¿En qué te inspiraste para desarrollar la historia?

Soy una gran aficionada al género negro y policíaco, tanto cinematográfico como literario. Me gustan también las series de investigación criminalística y las que muestran el punto de vista del delincuente. Me empapo de todo ello y, de ese modo, construyo historias vivas, de gente real y divergente, que vive «a cada lado de la línea», al margen de la ley o dentro de ella, pero cuento mi versión, que suele no ser blanca o negra, sino gris, e invito al lector a que se sumerja en el alma de «los malos», ya que, la mayoría de las obras literarias están basadas en el punto de vista de la policía o su protagonista es un héroe recto y con sólidos principios morales, lo cual no deja de ser un tanto monótono y aburrido. Quiero que aquellos que compran mis novelas, descubran que los malos también tienen alma...

¿Por qué les gusta tu libro a tus lectores?

Porque es una historia de personajes reales, de gente que puedes encontrarte paseando por la calle o tomando una cerveza en una terraza de tu barrio y no pensar ni por un segundo que, tras ellos, se esconde todo un mundo de delincuencia, bajos fondos, prostitución y malos tratos. La novela va llevando al lector a querer conocer a sus protagonistas y, por medio de guiños narrativos, les hago que sientan que no todo es blanco o negro ni bueno o malo y que hay toda una gama de colores en las almas de mis personajes.

¿Que querías transmitir? ¿Invita a reflexionar sobre algún área de la vida?

Quería trasmitir que se puede cambiar, que se puede luchar y que no se debe tirar la toalla jamás. Si deseamos que nuestra vida cambie pues sentimos que somos arrastrados por su corriente, no hacemos pie y estamos a punto de ahogarnos; tenemos que nadar para llegar a la orilla como sea. Hay personas que prefieren seguir siendo arrastrados. Nuestro miedo nos impide buscar la felicidad y preferimos creer que la rutina es mejor que la incertidumbre y no es cierto. Solo los que son valientes y asumen el riesgo de las pérdidas, tienen en su mano serlo. La novela narra la lucha interna de sus protagonistas por vencer a sus fantasmas, miedos y frustraciones en busca de esa felicidad, e invita al lector a conocer qué anhela cada uno de ellos.

La trama se desarrolla de un modo tal, que hace que el lector se meta de lleno en ella, sin apenas darse cuenta. Los diálogos son ágiles y dinámicos y, de esa forma, podrán adentrarse sin dificultad, no solo en la vida de cada uno de sus protagonistas, sino que, de un modo crudo y, a la vez, humano, estos invitarán al lector a descubrir los motivos por los que Noelia, Curtis, el Rubio, la Flaca y el resto de personajes, actúan como lo hacen. La reflexión a la que pueden llegar los lectores es que todos los seres humanos, además de miedos, llevamos dentro la esperanza de un cambio en nuestras vidas, por muy oscuras y frustrantes que puedan ser. Todo es susceptible de una metamorfosis: las crisálidas se transforman en mariposas y solo es cuestión de tiempo que vuelen, si su destino es hacerlo. Noelia perdió su sombra al permitir ser encadenada a un destino que ella no eligió. Como ella, que persigue romper sus cadenas, todos podemos hacerlo, si el deseo de acabar con lo que no nos gusta, es mayor que el de arriesgarse a perder lo que se posee.

¿Para qué tipo de lectores está escrito, y por qué pensaste en ese tipo de público?

No es una novela para un tipo de público determinado, Marta, sino para todo aquel que es aficionado a la lectura en general, y le gusta soñar. Yo sueño escribiendo y busco enganchar al lector que sueña leyendo.

Dinos un personaje del libro con el que te sientas identificado y por qué.

Me gustan todas mis mujeres y cada una tiene un pedazo de mi alma y algo de mi personalidad. Todas son luchadoras y ninguna de ellas tiene miedo ala vida. Noelia perdió su sombra absorbida por la de Curtis, su pareja pero, en un momento dado y cansada de vivir de ese modo, decide recuperarla. En cierta medida, yo también he tenido que recuperar mi sombra y tomar las riendas de mi vida, pues la que llevaba había dejado de gustarme. También soy la Flaca, que acepta sus errores, los asume y quiere recuperar aquello que perdió, y tengo algo de la Negra, que es optimista, pese a las muchas lágrimas que derramó en el pasado. La vida premia a la gente luchadora. Y en cuanto a mis hombres, qué decir al lector…, que los descubra. Todos tienen algo de nosotros mismos y todos poseen las mismas dudas existenciales y se formulan las mismas preguntas. Son humanos…

¿Cuánto tiempo tardarte en escribirlo y publicarlo?

La idea surgió muy rápido y la historia nació sola, a golpe de teclado y horas. Salvo la redacción de un guión para cada personaje, mi modo de escribir es apasionado. Aporreo las teclas y dejo que los personajes me hablen y me guíen. Cuando decidieron que el círculo estaba cerrado, simplemente, me dijeron «para, escritora, este cuento se acabó».

¿Compartes con nosotros alguna anécdota relacionada con tu libro?

Vivo tanto mis historias y me llenan de tal modo que, sobre todo, cuando escribo los diálogos, los interiorizo y construyo la escena, como si fuera la de una película. Si el diálogo es cien por cien cinematográfico, no puedo evitar escribir en voz alta y, en este caso, tenía la sensación de que Curtis, Noelia, la Flaca, Sarabia o el Rubio estaban en el salón, junto a mí. Una escena concreta de la novela, muy dura y emotiva, llegué a escenificarla conforme la escribía. ¡Mis chicos gritaban acaloradamente y yo también!

¿Qué ha supuesto para ti escribir este libro?

TODO. Siento las letras. No puedo describirlo con palabras, o tal vez…, LIBERTAD.

SINOPSIS


El día que perdí mi sombra

«Ni siquiera acierto a recordar qué día perdí mi sombra y dejé de ser yo. Ya ni me reconozco al mirarme en el espejo...»

Así comienza la estremecedora historia de Noelia, una mujer que ha perdido su identidad tras verse atrapada durante años en una relación tóxica. Huir de un mundo de prostitución, drogas y delincuencia es la única salida posible para recuperar la sombra que perdió e iniciar una nueva vida.

Ayudada por Pilar, su mejor amiga de la adolescencia, Noelia emprende una carrera contrarreloj hacia la ansiada libertad, tras huir de Curtis, el hombre que robó su autoestima y que lidera una red de prostitución y drogas en Madrid. Para conseguir su objetivo, se esconderá en una aldea perdida, a la espera de que Santiago, policía y marido de Pilar, ultime los detalles para proporcionar a la joven una nueva identidad para que recupere el control de su vida.

Mientras Santiago construye un futuro para Noelia en la ciudad de Barcelona; Curtis, ciego por la rabia de haber perdido a quien considera de su propiedad, moviliza a sus hombres para encontrar a su mujer, que parece haber sido tragada por la tierra. Cuando ya ha perdido toda esperanza de dar con ella, una pista inesperada llevará a su banda hasta Miraflores, un turístico pueblo de la sierra madrileña. La madeja comienza a desenredarse y el cerco en torno a Noelia se estrecha… ¿Logrará la joven recuperar su sombra?

Fragmento de El día que perdí mi sombra

Una semana más tarde la Negra abandonaba aquel antro con su maletita, sus cuatro trapos y la foto de sus hijos entre las tetas, para instalarse en casa de Doña Fuencisla y cuidar de ella y del pequeño Miguel como si de su propia familia se tratara, como lo haría de haber podido cuidar aquí a la que dejó en Colombia.

(…) Una marca en el muslo haría que recordase su vida pasada, las compañeras que dejó en aquel puticlub, los clientes babosos con olor a alcohol y tabaco, con meados en los calzoncillos y singulares preferencias en el catre. (…) Trabajaría en una casa cocinando, lavando y planchando, como había sido su intención cuando pisó España por primera vez, como debía haber sido desde el principio.

Un saludo de la autora a los lectores

Cuando se persigue un sueño, se suele imaginar que de haberlo alcanzado, se compartirá lo logrado con alguien especial, ya sea con amigos, familia o pareja. En mi caso, dado que el mío es hacer soñar al lector como yo sueño al escribir mis historias; quiero que camine conmigo. Su apoyo es mi meta y mi sueño que el lector desee leer mi siguiente novela. Mi saludo lleva implícito mi agradecimiento por caminar a mi lado. Acabo saludo y agradecimiento con un consejo de soñadora a soñadores: que nunca dejen de caminar y que siempre saquen lecciones de las piedras que hallarán a su paso. Lo único que uno descubre si se aparta o las esquiva, es que ha perdido un tiempo valioso al hacerlo. Un buen calzado y a caminar por encima de ellas. Llegarán antes.

PUNTOS DE VENTA


El día que perdí mi sombra

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EL DÍA QUE PERDÍ MI SOMBRA

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Número de páginas: 230

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